1a Sessió Miró. Les escultures (1a part)

Hola buenos días bienvenid@s después de las vacaciones de Navidad a tod@s.

 Empezamos hoy día 19 – Enero – 2012 (jueves). La primera sesión del nuevo

Seminario – Taller. Miró. Sus Esculturas

Organizado por la asocioación(sin animo de lucro) SUSOESPAI Creació i Salut mental. Hoy visitaremos la Fundació Miró para ver las proyecciones de cuatro documentos gráficos que tienen como protagonista a Joan Miró. En colaboración con los directores Pere Portabella y Francesc Català-Roca. 

Hemos quedado todos en la puerta de la Fundació Joan Miró a las 11:00 (AM)

(Imágenes de parte de los compañeros entrando a la Fundació Joan Miró.)

Esta actividad entra dentro de las ofertas culturales paralelas que la Fundació Joan Miró tiene programadas en torno a la exposición “Miró. La escalera de la evasión”.

Son una selección de cuatro documentales realizados en los años sesenta y setenta que completan y amplían aspectos de la exposición. Estos films aportan el testimonio de un momento histórico, así como imágenes de Joan Miró durante su proceso creativo.

 Aidez l’Espagne – Miró 1937 (1969)

Pere Portabella

Duración: 4’52”

Pere Portabella nos comentaba:

Estábamos, Miró y yo, arriba en la torre blanca de su Mas, contemplando toda la llanura de Mont-roig.

 Había ido para la preparación de una película sobre un tapiz que estaba haciendo con Josep Royo. Me explicaba con detalle cosas de aquella tierra, de Mont-roig. Le propuse que lo concretara en un texto, que me hiciese un guión para una próxima película.

Al cabo de unos meses me llegaron siete páginas encabezadas por el título “Mont-roig – Mas Miró”. Era el 1973.

Conocí a Miró hacía la mitad de los años cincuenta, de la mano de Joan Prats. Yo frecuentaba reuniones donde había algunos de los miembros de aquel importante grupo artístico que era “Dau al Set”.

Nos encontrábamos Antoni Tàpies, Joan Brossa, Modest Cuixart o también Francesc Vicens (que sería el primer director de la “Fundació Miró” de Barcelona). Brossa me avisaba cuando venia Miró a Barcelona.

Miró tenía un sentimiento de afecto por aquel grupo que representaba un rompimiento con las posiciones artísticas dominantes del franquismo.

Después de unos años en Madrid, haciendo de productor de algunas películas de aquel “Nuevo Cine Español”, ya en Barcelona, me pidieron que viera a Miró para solicitarle que hiciera el cartel del “Primero de Mayo” del 1968.

Hacía pocos años que las CCOO se habían constituido en Barcelona (1964); era una situación comprometida.

Yo tenía una buena relación con Miró. Lo asumió rápidamente con lo que aquello suponía. La imagen de Miró como a una persona un poco infantil no se corresponde con la realidad. Aún cuando su entorno familiar lo presionaba mucho para qué no se metiera en según qué cosas para preservarlo de las reacciones de la dictadura; eren momentos muy calientes, él lo tenía muy claro, sabía cuál era su papel.

Durante aquel mismo 1968, propuesta por amigos de Miró (por su 75 aniversario), y apropiada por el Ayuntamiento de Barcelona, se le dedicó una gran exposición monográfica en el Antic Hospital de la Santa Creu (del noviembre de 1968 a enero de 1969), en la planta baja de la actual Biblioteca de Catalunya. Miró, al ver el carisma “oficial”, se excusó de ir a la inauguración.

Como réplica de esta exposición, el Colegio de Arquitectos organizó una de título “Miró otro” (había de ser en castellano), el enero de 1969. El grupo de arquitectos jóvenes que lo organizaba, entre los que había Oscar Tusquets, me propuso hacer unos cortometrajes para la exposición.

El primero fue “Premios Nacionales” (1969), duraba 4,5 minutos. Fui a rodar los premios de Bellas Artes del franquismo, que estaban amontonados en los sótanos de la Biblioteca Nacional de Madrid.

Otro seria “Aidez l’Espagne / Miró 1937” (1969), que duraba 5 minutos. Eren imágenes de la Guerra Civil con los cuadros de la “Serie Barcelona” (1939-1944) de Miró. Se terminaba con su cartel “Aidez l’Espagne”.

A continuación, os intentamos ilustrar, (con reinterpretaciones hechas con pastel difuminado, de imágenes y fotos) más o menos el hilo argumental en imágenes de este film.

         

Miró, otro (1969)
Pere Portabella
Música: Carles Santos
Duración: 15’18”

 

Respecto al film Miró Otro (1969) de Pere Portabella que realizó con motivo de la exposición en el (COAC) Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña y Baleares en 1969.

Podemos ver a Miro pintando los cristales de la fachada del Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña y Baleares como parte de la exposición Miró Otro. La obra permaneció en el COAC durante el tiempo que duró su exposición, posteriormente Miró salio para empezar la limpieza de las cristaleras. Esta obra fue una obra efímera.

A continuación describimos el film con algunas imágenes que ilustran el hilo argumental del mismo (algunas imágenes han sido reinterpretadas utilizando colores pastel difuminados).

 

 

 

Cristian Cirici, uno de los artífices de aquel proyecto, describe como se llevo a cabo. Estas son sus palabras.

A finales de 1968, los arquitectos socios de Studio PER (Pep Bonet, Cristian Cirici, Lluís Clotet y Óscar Tusquets), con 27 años recién cumplidos, recibimos del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya i Balears el encargo de un guión y el montaje en la sede colegial de una contraexposición, que titulamos ORIM (Miró, escrito al revés), a la exposición antológica organizada por el Ayuntamiento de Barcelona en el marco gótico del antiguo Hospital de la Santa Creu.

A pesar de las dificultades que la dictadura del general Franco representaba en la apertura hacia el extranjero, nos sentíamos muy próximos a los acontecimientos de mayo del 68 en París. Barcelona era, entonces, una ciudad más cosmopolita que ahora, que no deja de ser una ciudad a la que el éxito turístico le va diluyendo la personalidad. Y conservamos un recuerdo imborrable de aquellos meses en que estuvimos trabajando en el proyecto, asesorados por Joan Brossa, Alexandre Cirici, Pere Portabella, Joan Prats y Antoni Tàpies, y sobre todo, de nuestro contacto con Joan Miró.

Nuestro guión planteaba dividir la exposición en dos espacios bien diferenciados, separados por la escalera que conduce a la denominada Sala Picasso, y que proponíamos cerrar lateralmente y por arriba para dar la impresión de un túnel en una pendiente acusada. El espacio inferior estaría dedicado al Miró anterior a la Guerra Civil; el espacio superior, al Miró posterior a la Guerra. El túnel-escalera entre ambos espacios simbolizaría la época oscura de la guerra, y en él se proyectaría una película que encargamos a Pere Portabella.

Diseñamos los rincones y las vitrinas que debían alojar los cuadros y los objetos de la exposición con materiales, propios del encofrado, que nos proporcionó desinteresadamente la empresa constructora que más apreciábamos en aquel tiempo (y que, por desgracia, ha desaparecido del mercado): Famadas, S.A.

En lo referente al contenido, y a pesar de que Miró, Prats y Tàpies nos ofrecieron obras originales de sus colecciones particulares, escogimos sólo aquellas que brindaban mayores posibilidades didácticas y que reflejaban una actitud más contestataria. Las grandes obras no nos interesaban, puesto que ya podían verse en la gran muestra del Hospital de la Santa Creu.

Buena parte de nuestra exposición constaba de una selección de fotografías ampliadas de fragmentos de cuadros en los que estaba presente la simbología de Miró: el sexo femenino, representado por unos labios genitales velludos, o bien curas pasando por el aro, tal como puede verse en los grabados de la Serie Barcelona. Pero en nuestro guión figuraba, además, pedirle a Joan Miró que hiciese alguna intervención en los cristales que rodean la planta baja de la sede del Colegio en la Plaça Nova. Imaginábamos que, en el mejor de los casos, estamparía su firma; pero su respuesta entusiasta consistió en ofrecerse a pintar un mural con cuatro colores y negro. A cada uno de los guionistas nos adjudicó un color, y se reservó para sí el negro, que aplicó con una escoba y con el que corregía lo que nosotros habíamos pintado momentos antes. Era, en grandes dimensiones, la misma actitud que condujo a Miró en la última etapa de su vida creativa a pintar sobre cuadros anónimos que adquiría en exposiciones provincianas.

En el transcurso de una cena en el Reno, le mostramos a Joan Miró nuestro guión, le pedimos una intervención personal sobre los cristales que rodean la planta baja del Col·legi d’Arquitectes y fijamos una fecha para visitar su estudio de Mallorca y escoger algunas pinturas originales para la exposición. Al estudio Miró fuimos Óscar Tusquets y yo. Su casa era bastante kitsch. Una pecera situada sobre una especie de parterre interior era el elemento arquitectónico que mejor recuerdo de la sala de estar donde aguardamos a que bajara de su dormitorio. Se excusó diciendo que aquel era el terreno de su esposa Pilar, que tenía un hermano arquitecto que les había obsequiado con el proyecto. Enseguida nos condujo a su estudio, un edificio de una gran calidad arquitectónica y muy vivido por Miró, repleto de obra suya en curso de ejecución, recortes de revistas, de periódicos, y diversos objetos de arte primitivo africano. Las pinturas en las que estaba trabajando nos impresionaron mucho.

Cristian Cirici
Octubre de 2006

Aqui acaba la primera parte del blog. La continuación de estos interesesantes reportajes la encontrareis en la siguiente sesión del blog llamada 1a2ªSessió. Miró.Les escultures.

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